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Nuestro Equipo

«Quien pretende educar deberá educarse toda la vida».
Rudolf Steiner

«Solo se puede llegar a ser buenos maestros/as
por lo que somos, no por lo que hacemos»
(Rudolf Steiner, Estudio del hombre, conf. 1, pág. 23).

La figura del maestro o maestra waldorf es central en la pedagogía Waldorf

Vamos a profundizar con más detalle para poder acompañar a nuestros estudiantes en su formación y desarrollo.

La formación del maestro Waldorf es continua. Un maestro Waldorf debe estar dispuesto a seguir formándose toda la vida. Esta formación tiene dos direcciones que, en realidad, no se diferencian de los dos sentidos de crecimiento de cualquier ser humano: una dirección interna y una dirección externa.

-“Esto es lo primero: que el o la maestro/a sea una persona de iniciativa, en lo general y en los detalles (…)

-Esto es lo segundo: que el o la maestro/a debe ser un ser humano que tenga interés en toda existencia mundana y humana.

-Lo tercero es: el o la maestro/a debe ser un ser humano que en su interior nunca entre en un compromiso con lo no veraz (…)

– Y, por último, el o la maestro/a no debe secarse, no debe agriarse. Debemos de mantener un estado de ánimo fresco y no marchito.”

Por tanto, tener iniciativa, interesarse por todo, ser verdadero y no agriarse son las condiciones que deben estar presentes en un maestro Waldorf para poder ponerse con responsabilidad frente a los niños.

Si se ha perdido algunas de estas características, el mismo maestro debe tener el valor de dejar la enseñanza. Todo el trabajo interior es responsabilidad de cada uno y la escuela espera esta honestidad por parte de sus maestros.

Desarrollar el pensar, el sentir y la voluntad es el trabajo hacia el exterior de un educador Waldorf

Al principio hemos señalado las dos direcciones de la formación de maestros Waldorf: hacia dentro y hacia fuera. Hablemos ahora del trabajo exterior, más fácil de realizar.

Todos los/as maestros/as de la Escuela Waldorf Waldorf AlMar (o de cualquier escuela Waldorf) deben comprometerse con realizar cuanta formación sea necesaria para desarrollar su trabajo; esta formación implica los tres ámbitos que deseamos educar en el niño: el pensar, el sentir y la voluntad.

  1. Desarrollo del pensar.

Steiner, 1994, pág. 173

Los maestros deben estudiar, aparte de sus materias, cualquier tema que les suponga un esfuerzo intelectual. Deben estar siempre leyendo algún libro e interesándose por temas humanísticos, científicos, artísticos…

Además, porque para impartir una clase, el maestro tiene que haber digerido el contenido y haberlo convertido en una experiencia profunda y eso requiere de muchas horas de estudio. (Steiner,1972).

Si no es así y el maestro está mirando sus notas porque no se acuerda de algo, el niño siente una profunda decepción e inconscientemente piensa: “por qué he yo de estudiar esto si ni siquiera el maestro se lo sabe. Para eso me miro yo directamente las notas.”

Uno tiene que estar dispuesto, tiene que encantar estudiar. Es imposible transmitir algo que no haya sido primero digerido por el maestro. Si no te gusta aprender, no te puede gustar enseñar.

  1. Desarrollo del sentir.

El desarrollo del sentir del maestro se realiza a través del arte.

Por eso un maestro Waldorf debe recibir formación en pintura, en modelado, en canto, en teatro, en poesía, en danza… Esto será parte del trabajo que realizamos en los claustros de maestros, que en nuestra escuela Waldorf cada jueves.

  1. Desarrollo de la voluntad.

Los maestros deberán participar en la limpieza y el mantenimiento de sus aulas como disciplina de su voluntad. También realizar talleres de cualquier trabajo manual como puede ser la carpintería, la cerámica, la encuadernación, el tejido…

Además, estas son habilidades que se deben desarrollar, puesto que hay que enseñárselas a sus alumnos.

Las Familias

Una escuela Waldorf se construye con el apoyo imprescindible de las familias. El objetivo es que haya coherencia y continuidad en los valores que reciben los niños en la escuela y en el hogar. Con su compromiso y participación activa en la vida escolar se refuerzan los lazos entre los dos ámbitos esenciales para el desarrollo de cada niño.

Cada maestro mantiene reuniones periódicas con las familias para mantener un constante feed-back sobre la evolución del alumno, su desarrollo intelectual, emocional y social.

Con la apertura de la escuela a las familias (padres y madres, abuelos y abuelas…), y a través de celebraciones y actividades, fomentamos la cooperación y desarrollamos un sentimiento de comunidad.

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